Cómo establecer una estrategia para defenderse de los ataques de ransomware

En los últimos tiempos, el mundo ha sido testigo de algunos ataques de ransomware que no sólo han paralizado la actividad y el secuestro de los datos de miles de usuarios, sino que también ha puesto en evidencia las vulnerabilidades del ecosistema cibernético existente.

El ransomware se está convirtiendo cada vez más en una seria amenaza tanto para los usuarios como para las organizaciones. Mientras los expertos en ciberseguridad se esfuerzan por frenarlo, parece que los ciberdelincuentes se superan unos a otros, y crece cada día la intensidad y sofistificación de sus ataques. El ransomware comenzó con el ataque en un disquete, que supuso el pago de un rescate de 189 dólares. A partir de entonces, empezaron a sucederse intentos organizados de ataques a las brechas de seguridad de todo tipo de empresas por parte de grupos de hackers. Estos primeros ataques, evolucionaron hasta convertirse en toda una industria multimillonaria del cibercrimen, que es lo que es el ransomware en la actualidad.


Dejando atrás las antiguas técnicas de ataque, los ciberdelincuentes del ransomware están amenazando a todo el ecosistema de Internet y haciendo vulnerables a grandes conglomerados de empresas, gobiernos y otras organizaciones. La aparición de la moneda digital o criptomoneda, ha agravado aún más este proceso.


Los ataques de ransomware van más allá de los datos cifrados


La evolución de los ataques de ransomware está consiguiendo que la información sensible quede encriptada para los usuarios, pues una brecha de seguridad y la consiguiente filtración de datos conlleva el pago de un alto rescate, dado el valor que supone para las empresas.


Debido al rápido aumento de este tipo de ataques, organizaciones de todo el mundo están pagando una media de 220.298 dólares al año por rescate, más el coste de 23 días de inactividad, pues sus principales operaciones de negocio quedan paralizadas durante ese tiempo. Estos ataques implican además riesgos adicionales para los clientes de las empresas víctimas, lo que se traduce en una pérdida de confianza.


La evolución de los ataques de ransomware está consiguiendo que la información sensible quede encriptada para los usuarios</