El celular, camino de ser la principal vía de entrada de las ciberamenazas

El teléfono móvil o celular va también camino de ser la principal vía de entrada de las ciberamenaza

Convertido ya en uno de los dispositivos más populares, el teléfono móvil o celular va también camino de ser la principal vía de entrada de las ciberamenazas; porque viajan siempre con sus propietarios y están por lo tanto muy expuestos, y porque, a diferencia de los ordenadores, apenas tienen paquetes de seguridad y de protección instalados.


Así lo perciben los expertos y las empresas especializadas, que al hacer un análisis de las ciberamenazas que más han proliferado durante 2021, y las que previsiblemente más se van a extender durante 2022, apuntan siempre al teléfono móvil como el objetivo principal por el que los delincuentes van a tratar de estafar a los usuarios.


Está ya ocurriendo con los programas malignos (el malware) diseñados específicamente para atacar los móviles, en los que esos programas consiguen camuflarse de aplicación “legítima” para robar los datos -sobre todo los bancarios- desde sus dispositivos, según datos de la multinacional del sector Entelgy, especializada en nuevas tecnologías y ciberseguridad.


Esta compañía ha observado que los “ransomware” (programas diseñados para “secuestrar” y chantajear) han sido los ciberataques más predominantes en 2021 y volverán a serlo el próximo año, y ha incidido en la multiplicación de estos riesgos a causa de la cada vez mayor digitalización de la sociedad, acelerada además a causa de la pandemia.


Sus datos ponen de relieve también la importancia del “phishing” (la suplantación de una página de internet por otra prácticamente idéntica en la que los usuarios introducen sus datos y realizan transacciones) o la relevancia de los ataques “de denegación de servicios” que persiguen inhabilitar un servidor, un servicio o una infraestructura para que deje de funcionar correctamente.


Las filtraciones, las brechas de datos y los robos de información para lograr datos confidenciales han crecido también de forma exponencial a causa de la covid, y los delincuentes han puesto en el punto de mira a los organismos y a los centros dedicados a la investigación para intentar sustraer datos de rastreo, de pruebas o de pacientes.